Haití se aferra a la esperanza de una transición con un nuevo primer ministro y mil policías kenianos

El nombramiento de Garry Conille al frente del Gobierno interino y la llegada de fuerzas internacionales marca una nueva etapa en la búsqueda de una salida de la profunda crisis

Mundo 06 de junio de 2024
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Ariel Henry, el hombre que se puso al frente de Haití tras el asesinato de Jovenel Moïse en 2021, y que se vio obligado a dimitir en marzo en medio de una ola de violencia de la pandillas y la presión internacional, se enfrenta ahora a lo que los haitianos llaman la soledad del kanpe lwen (estar lejos en el exilio). El ex primer ministro que se había aferrado al poder quedó varado en Puerto Rico por la amenaza de las bandas criminales y desde entonces no ha podido volver a casa.

Entonces, el Consejo Presidencial de Transición (CPT) asumió la tarea de estabilizar Haití y preparar el terreno para futuras elecciones para lo que será necesario restaurar el orden y la seguridad en el país. Casi tres meses después, este lunes, Garry Conille fue investido oficialmente como primer ministro interino durante una breve ceremonia en la Villa de Acogida, al oeste de Puerto Príncipe, algo que le compromete a iniciar el proceso de formación del Gobierno en concertación con el CPT. En el acto, el presidente de ese organismo, Edgar Leblanc Fils, hizo un llamado a los actores políticos para que trabajen con la mirada fijada en un solo objetivo: lograr una transición exitosa.

El nombramiento ocurre en un momento difícil para el país, que enfrenta una crisis multidimensional sin precedentes y mientras la comunidad internacional avanza en su intento por aportar a la pacificación del país. El 24 de mayo, llegó a Puerto Príncipe un equipo avanzado de 200 oficiales de policía de Kenia que evaluó la preparación para el despliegue de una fuerza multinacional en Haití, algo que va a retrasarse respecto a los planes iniciales.

Estas son algunas de las claves de la crisis actual en Haití:

El CPT, la base de la política actual haitiana


El Consejo de Transición tenía como tarea elegir un primer ministro con el que trabajar conjuntamente para llevar al país hacia “elecciones democráticas, libres y creíbles”, según un acuerdo al que llegaron para su formación. Ningún miembro del consejo o del Gobierno actual podrá postularse en estos comicios. Ese órgano estableció tres prioridades: “seguridad, reformas constitucionales e institucionales y elecciones”.

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El Consejo Presidencial está conformado por nueve miembros de sectores políticos tradicionalmente antagónicos (ocho hombres y una mujer) que se van rotando la presidencia y toman decisiones por mayoría cualificada. En mayo, anunciaron haber recibido más de 80 candidaturas para el puesto de primer ministro. De entre ellos, fue elegido Garry Conille.

Además, en un acuerdo alcanzado el 3 de abril, los miembros del CPT se comprometieron a formar un gabinete ministerial, crear el Consejo Electoral Provisional, formar el Órgano de Control de las Acciones del Gobierno (OCAG) y crear un Consejo Nacional de Seguridad (CNS), entre otras cosas.

Según este acuerdo, los miembros del CPT también deben formar el Órgano de Control de la Acción Gubernamental (OCAG), que debería estar compuesto por un amplio grupo consultivo del Consejo Presidencial con organizaciones haitianas de la sociedad civil en la capital, los departamentos y la diáspora.

Por su parte, el CNS debe definir las modalidades de cooperación con los socios internacionales para mejorar la seguridad, incluida la asistencia técnica a las fuerzas de seguridad nacionales y al sistema judicial para resolver de manera sostenible los problemas de inseguridad, violencia armada, tráfico de personas, drogas, armas, municiones y contrabando.

Garry Conille, al volante del Gobierno transitorio


Con una maestría en Administración de Servicios de Salud por la Universidad de Chapel Hill, en Carolina del Norte, y una especialización en ginecología, Garry Conille cuenta con una larga carrera en Naciones Unidas. Esta será la segunda vez que tenga un alto cargo en el Gobierno haitiano, que presidió entre el 18 de octubre de 2011 y el 16 de mayo de 2012.

Hasta el pasado sábado, Conille vivía en Panamá, donde ejercía como director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe. Ya Puerto Príncipe, tras su nombramiento, presentó la hoja de ruta del Gobierno para los próximos 18 meses en el que se comprometió a “entablar un diálogo constructivo con los grupos armados para encontrar soluciones pacíficas y evitar confrontaciones violentas”.

También, prometió reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en estas zonas, con formaciones especializadas acompañadas por las fuerzas de la Misión de Apoyo Multinacional a la Seguridad y un mayor apoyo para mantener el orden público y proteger a los civiles.

Pacificar Haití, ¿una misión imposible?


Unos mil oficiales de policía kenianos se han estado preparando para ser desplegados en Haití en un intento de combatir la violenta crisis de las pandillas después de que Kenia se ofreciera voluntariamente para liderar una fuerza de seguridad multinacional. Su misión será apoyar a la Policía Nacional de Haití en su lucha por restablecer la seguridad en el país. Además, Benin ha ofrecido sumar 2.000 efectivos y Bahamas 150. Por su parte, Estados Unidos prometió 158 millones de dólares para apoyar el despliegue. Y otras naciones caribeñas, como Jamaica y Antigua y Barbuda, también han dicho estar dispuestas a ayudar.

Tras sortear algunos obstáculos —como la oposición interna en Kenia de quienes criticaban la decisión del presidente William Ruto por el despliegue y disputas judiciales—, el país africano envió una avanzadilla de 200 oficiales que entregaron un informe de evaluación al presidente William Ruto el pasado viernes en el que recomienda un retraso en el despliegue. Según autoridades haitianas, la base desde la cual operará la misión está a un 70% de su construcción. Entonces, el líder keniano hizo el anuncio en su cuenta de X en el que aseguraba que su país cumpliría plenamente con el mandato conferido por una resolución de la ONU.

La llegada de la misión tampoco ha estado exenta de críticas en Haití, un país con un mal recuerdo de este tipo de operaciones en el pasado, con escándalos que llevaron a los ciudadanos a pedir su salida del país. La misión de la ONU-Minustah, que tuvo lugar desde 2004 hasta 2017, se vio afectada por escándalos de abuso sexual y un brote de cólera que resultó en la muerte de más de 9.000 personas y enfermó a otras 800.000.

En esta ocasión, las fuerzas internacionales no se están desplegando bajo la misión de paz de la ONU. Serán supervisadas por las fuerzas kenianas, que recibieron autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

Según informes de medios kenianos, cientos de policías de ese país han recibido entrenamiento y clases de francés en preparación para el despliegue. Los kenianos hablan inglés, suajili y otras lenguas indígenas, mientras que el francés y el criollo haitiano, kreyol, son los idiomas oficiales de Haití.

Mientras, Haití se prepara para el despliegue. El consejero presidencial haitiano Leslie Voltaire visitó el 29 de mayo el sitio de construcción de la base de la misión en la zona del aeropuerto internacional Toussaint Louverture. “Estoy satisfecho con el progreso de los trabajos”, le dijo Voltaire a EL PAÍS. “Es hora de que la paz y la seguridad regresen”. Según dijo, están trabajando arduamente para que la población pueda respirar finalmente.

FUENTE: Diario El País

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