TIROS AL JEFE DE LA FEDERAL DE SANTA FE: Investigan una interna policial detrás del ataque

Interés General 11 de septiembre de 2019 Por
Mariano Valdés (51) recibió dos balazos, pero quedó internado fuera de peligro. Lleva tres meses al mando de la delegación local de la PFA.
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El Ford Focus no tenía identificación oficial que lo ligara con la Policía. Eran las 20.30 y Mariano Valdés (51), jefe de la Federal en Santa Fe, se detuvo sobre una dársena de la autopista que une Buenos Aires con Rosario. Acompañado por la oficial ayudante Rosana González, se estacionaron para cambiar, según declaró ella luego, la yerba del mate. Estaban en el kilómetro 256, a la altura de la localidad santafesina de Fighiera.

Tres personas que cubrían su rostro con pasamontañas bajaron de una camioneta 4x4 negra, con vidrios polarizados, los emboscaron y les dispararon al menos siete veces. Valdés respondió y, aunque cayó herido en la ingle y en el brazo, salvó su vida de milagro. Se presume que uno de agresores fue herido. Eso quizás apuró la huida.

"En lo personal creo haber disparado en al menos 10 oportunidades y la oficial igual", contó el comisario a Diario Uno de Santa Fe. Además, sostuvo que vivió con su colega "un momento de máxima tensión con peligro de muerte" y lograron "sortear una situación que fue extremadamente difícil".

Aunque la causa se trabajaba hoy con absoluto hermetismo, el antecedente de la llegada de Valdés a la Jefatura de la Federal en la capital santafesina, en mayo pasado y tras el desplazamiento de otros seis policías por su connivencia con bandas narco, era un dato central en el expediente.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, habló de un ataque "mafioso" ligado a la lucha iniciada contra bandas criminales locales, pero también relacionó lo sucedido con un "ordenamiento interno" de la Fuerza.

"Se descabezó, se puso todo este equipo nuevo y ahora sucede esto. No queremos ligarlo directamente a esto, porque también ha habido operaciones muy importantes contra bandas criminales", planteó la funcionaria al ser consultada por Radio LT8.

La posibilidad de un feroz ataque vinculado con una interna policial está abierta en una investigación en la que rápidamente se descartó la hipótesis de un posible robo.

El jefe de la PFA, comisario general Néstor Roncaglia, aseguró a Clarín que "puede ser una interna", aunque tampoco se descartan "otras hipótesis como un intento de robo o las organizaciones criminales" a las que vienen combatiendo.

El diputado provincial, periodista y escritor Carlos Del Frade, acostumbrado a investigar la operatoria narco y la corrupción policial, señaló que el ataque no podría haberse concretado sin que integrantes de la propia PFA filtraran datos sobre los movimientos del comisario.

"Los datos sobre espacio, tiempo, tipo de vehículo y operaciones no forman parte del conocimiento masivo. Esto es desde adentro de la propia Policía Federal", planteó el legislador del Frente Social y Popular. Relacionó directamente el episodio con el descabezamiento que sufrió la Fuerza en Santa Fe en abril pasado.

Para Del Frade, las bandas con las que mantenía relación el jefe desplazado cuatro meses atrás operaban no sólo en esta provincia, sino que están ligadas a la venta de drogas con otros grupos de Buenos Aires y de Entre Ríos.

En mayo último, Roncaglia encabezó en Santa Fe el anuncio de la detención de quien conducía la Fuerza en esa ciudad y de cinco de sus subalternos. Junto al comisario Marcelo Lepwalts cayeron dos oficiales y tres suboficiales. La Justicia los investigaba desde hacía meses y finalmente los imputó por proteger a narcos locales.

A Roncaglia un anónimo lo había alertado en febrero pasado sobre lo que sucedía. El e-mail que recibió contenía incluso registros fílmicos que evidenciaban la relación de los federales con los vendedores de drogas.

En los operativos desarrollados en mayo también fue detenido uno de los narcotraficantes con el que los policías tenían vínculo: no sólo adulteraron actas para mejorar su situación judicial. Además, se quedaron con parte de la droga que vendía y le pidieron dinero a cambio de dejarlo trabajar sin controles.

En la delegación local de la PFA se realizó un allanamiento en el que se secuestraron 88 bolsas que contenían cocaína. Estaban ocultas en el baño de una oficina. Se comprobó que era parte de la prueba que no estaba debidamente custodiada.

"No se va a esconder la basura abajo de la alfombra. Está comprobada la relación entre estos efectivos de la fuerza y narcotraficantes en procedimientos que fueron irregulares", advirtió Roncaglia tras el descabezamiento.

Una curiosidad de las dos causas federales que se abrieron: entre los seis policías detenidos estaban el inspector Cristian Bogetti y los cabos Lucas Bustos y Darío Duarte. Los tres se desempeñaban en la PFA, delegación Córdoba, hasta que en 2017 fueron pasados a disponibilidad por su supuesta connivencia con vendedores de droga. La causa se archivó y los tres fueron trasladados a Santa Fe para trabajar juntos y persiguiendo el mismo delito.

El lunes a la mañana, horas antes del ataque a balazos, el fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez alertó sobre la complicidad de policías provinciales y federales con el narcotráfico. Habló de una situación "alarmante" y de "gravedad institucional" que impedía avanzar en las causas.

El funcionario judicial aseguró que había enviado una carta a la ministra Bullrich para alertarla sobre lo que sucedía. Hoy la funcionaria dijo no haber recibido ese alerta y que la última advertencia del fiscal había sido dos años antes.

Valdés se recuperaba de las heridas en una sala común de un sanatorio privado de Rosario. Los impactos de bala le provocaron orificios de entrada y salida en el brazo derecho y la ingle, pero su vida no corría riesgo. La custodia de agentes policiales en su habitación marcaban que, a diferencia del resto de los pacientes, no estaba allí por una simple afección en su salud.

EMJ

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