MIGUEL ZALAZAR: "Villanua va a ser relevado cuando Lifschitz o Perotti lo decidan; tranquilo muchachos"

Interés General 02 de septiembre de 2019 Por
Allá lejos quedaron esas charlas que teníamos en la Escuela de Cadetes por años años 90, donde la premisa era ir todos juntos. Es cierto que cada quien elige como hacer su carrera; lo que no esta bueno, es dinamitar el camino de un par, de un colega, de un camarada por un desmedido deseo de ser. Algunos lo llaman falta de ética, otros, traición.
Villanua

No es la primera vez que sobrevuelan sobre las conducciones policiales acciones donde se visibilizan viejos rencores, mezquindades, celos profesionales y de los otros; pero eso no fortalece ni la institución ni la carrera, por el contrario, actúa de efecto boomerang.

Por Miguel ZALAZAR

El sábado pasado en derredor de los actos del 155° aniversario de la policía provincial, en medio de los saludos protocolares, hubo abrazos entre camaradas de altas jerarquías, abrazos de esos que reflejan una amistad y camaradería; abrazos que significan ser parte de un grupo de oficiales, pero no de los otros, y abrazos de esos que se dan precisamente por protocolo, pero donde se sabe está la inquina más dura.

Quedé un tanto desconcertado cuando escuchaba a algunos "encumbrados" generales y directores ir de compras a las casas de atributos policiales a comprar charreteras con cuatro soles; es que unos u otros se regodean con sentarse en el sillón de la Jefatura de Policía. No me parece atinado auto proclamarse, cuando eso es una decisión política, pero además hay un jefe en pleno ejercicio de sus funciones.

Me sorprendieron algunos que deberían estar pensando como ir a descansar con sus familias luego de más de 30 años de servicio, o de paseo muchos de ellos con sus nietos, en lugar de pergeñar alguna estrategia indebida para obstaculizar la actual conducción, y también por qué no, poner piedras en el camino a algún otro que puede ser tenido en cuenta por su capacidad por las autoridades políticas.

No es acá, es allá

Dice  el refrán, "hay que pegarle al chancho para que salte el dueño", y así pude advertir algunas deslealtades que en un fino análisis en algún punto, se ven reflejadas en donde el mapeo muestra ciertos porcentajes en niveles de inseguridad.

Por ejemplo, cuando ocurren algunos sucesos en el sur provincial, donde hacen ruido exclamaciones airadas sobre una u otra cosa por parte de algún oficial jefe, sin otra posibilidad que ocupar un cargo administrativo; es bien sabido que éste es solo el promotor, el vocero, y me atrevo a decir, el desestabilizador, uno de tantos; pero todos o casi todos sabemos que el problema no está en ese lugar del su provincial, sino que es una puesta en escena de un libro que se escribe a casi 270 kilómetros.

Esto lo digo, porque uno de ellos volvió a dejar las huellas en sus acciones; si hasta le peguntó "al mandadero" cuándo era que viajaba al exterior; insisto, esto no ayuda. 

Ocupar la Jefatura de Policía es una designación que consagra a alguien que se ha esforzado a lo largo de su carrera y que ha sabido ser buen conductor; pero también más allá del propio orgullo; uno debe ser digno del cargo a ocupar, de lo contrario nunca habrá respeto, nunca habrá conducción, y los insulsos trepadores pondrán, como ya ha ocurrido, la institución en crisis.

A mis compañeros de promoción; y a aquellos con los cuales compartí uno y dos años de escuela en Alem 2050, hoy con posibilidades a futuro de conducir la fuerza les digo que se tranquilicen, sigan apostando a la actual conducción hasta que el poder político decida otra cosa; lo que algunos hacen, mas allá de la calificación que cada uno le de; desleales, traidores; no nos hace bien a nadie.

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