RIO NEGRO: Las mujeres policías tienen donde denunciar acoso

Interés General 03 de junio de 2019 Por
El Ejecutivo dispuso un sistema de contención fuera de la fuerza.
Policiales

El drama de la opresión machista hacia las mujeres policías dentro de la fuerza no sucede solo de Neuquén, en Río Negro padecen la misma problemática. Pero hay una diferencia sustancial: del otro lado del puente, el gobierno de la provincia dispuso que las denuncias

de acoso y hostigamiento se hagan por afuera de la fuerza. En Neuquén armaron una oficina dentro de la misma Policía, pero las víctimas se niegan a ir a denunciar y el Gobierno no se ha expedido al respecto.
La situación dentro de la Policía rionegrina quedó a la vista cuando un oficial subinspector fue acusado y condenado el año pasado por abusar sexualmente de una agente dentro de la Comisaría cuarta.

La jueza Alejandra Berenguer, que encabezó el tribunal, condenó al subinspector a tres años de prisión en suspenso por abuso sexual simple en tres hechos, agravado por haber sido cometido por personal policial en funciones.

La magistrada advirtió en el fallo: “La víctima vivió una espiral de maltrato en su condición de mujer y como empleada de la fuerza policial, a manos de su superior”.

Los jueces no solo se limitaron a la condena, sino que recogieron la cuestión legal. Fue así que se exhortó al Ministerio de Seguridad para que dé cumplimiento a las leyes de género que datan de 2011 y 2014, y lo instó a poner en funciones una División de Atención a las Problemáticas de Género.

Las notificaciones del fallo llegaron tanto a la jefatura como al Ministerio de Seguridad, que tras analizar la situación no dudó en meter el bisturí a fondo para dar una respuesta a una problemática que emerge desde una institución machista y verticalista como la Policía.

Gastón Pérez Esteban, ministro de Seguridad de Río Negro, confió a LMN: “Ya veníamos trabajando en el tema cuando nos llegó el exhorto de la jueza. A principios de este año creamos por decreto un gabinete psicosocial para asistir de manera primaria a las víctimas y darle parte a la Justicia”.

¿El gabinete lo crearon dentro de la Policía como en Neuquén?

No, eso atenta contra el sentido común. Si una mujer está siendo víctima dentro de una institución, no puede denunciar ahí mismo porque corre el riesgo de que le tapen la denuncia. Por eso habilitamos esta área dentro del Ministerio de Seguridad, bajo la órbita de la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana.

¿Cómo trabaja la oficina?

Cuando llega una mujer policía a denunciar, se pone en marcha todo un dispositivo en el que es contenida por profesionales. Hay psicólogos, asistentes sociales y abogados. Una vez que se analiza el caso, se le informa a la Policía qué es lo más conveniente hacer, si desplazar al denunciado o que la víctima vaya a otra área mientras se investiga. Además, a la mujer se la asesora para que radique la denuncia en la Justicia.

De esta forma el Gobierno de Río Negro comenzó a combatir el mecanismo por el cual también su Policía desarticulaba las denuncias de las mujeres que integran la fuerza y son víctimas de acoso.

La acosó, abusó y hostigó dentro de la Comisaría Cuarta
En este caso testigo, los ataques ocurrieron en la oficina de Telecomunicación de la Comisaría Cuarta. Todo comenzó en diciembre de 2013, con un sinnúmero de hechos de acoso, tocamientos y roces que padeció la mujer.

El oficial pedía “favores sexuales” a cambio de dar una autorización o permiso. Incluso, cuando ella solicitó una constancia de trabajo, el superior le dijo que se la daba si se “encamaba” con él.

El subinspector constantemente generaba situaciones para acosarla, aprovechando su jerarquía. Le ordenaba ir a la cocina o a limpiar el baño y luego la acechaba.

En el juicio que se realizó el año pasado se destacaron tres episodios ocurridos en enero de 2014.

El primero fue el 2 de ese mes, cuando la mujer estaba en su escritorio y el hombre intentó besarla en la boca. Ella le corrió la cara y él la tomó por la cintura fuertemente, comenzó a besarle el cuello y la manoseó.

El 8, con la excusa de saludarla, el subinspector repitió su accionar. La tomó por la cintura e intentó besarla en la boca, pero no lo logró por la resistencia de la víctima. Luego, valiéndose de su jerarquía, la amenazó con días de sanción disciplinaria y la obligó a que se acercara a su escritorio, donde la manoseó. Al rato, le pidió que retirara un pendrive y ahí la retuvo y la manoseó contra el escritorio.

El último episodio fue el 29. El oficial la sorprendió en la cocina de la unidad y la besó en la boca por la fuerza. Como ella se resistió, le dijo “ya te estás haciendo la cocorita”, mientras le tocaba la entrepierna y la amenazaba con imponerle días de sanción.

El oficial fue condenado a tres años de prisión en suspenso.

La lucha de las policías neuquinas

Tras dar a conocer LMN una serie de denuncias de mujeres policías y contar el drama oculto que vivían dentro de la fuerza, la problemática se visibilizó y la Jefatura creó una oficina de perspectiva de género para receptar las denuncias de las mujeres.

Lo cierto es que las víctimas no quieren denunciar dentro de la misma institución porque no confían.

Hasta el momento, el Gobierno ha preferido no expedirse sobre la situación de las mujeres policías.

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