ESPAÑA: "Gracias por salvar a todos los menores", la carta de un chico a la Policía tras detener a su abusador sexual

Interés General 03 de junio de 2019 Por
El menor mintió al principio a sus padres y luego delató al agresor. La Policía tendió una trampa al abusador con la ayuda del chico de 14 años.
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«Gracias por salvarme a mí y a todos los menores de Madrid». Con esta frase y el dibujo de gran corazón acaba la carta manuscrita que un chico de 14 años, con síndrome de asperger, envió a la UFAM (Unidad de Familia y Mujer) de la Policía Nacional para agradecerles la detención del hombre de 56 años que le sometió a abusos. El pederasta, al que el chico llamó Óscar, fue cazado por los agentes gracias a que el menor colaboró con los investigadores y concertó una cita para que le atraparan cuando iba a volver a abusar de él en el distrito de Hortaleza.

Pese a su discapacidad, ya que sufre un déficit de atención e hiperactividad, el adolescente trabajó codo con codo con la Policía y se integró en el equipo de investigadores. «Hoy hemos hecho un buen trabajo y espero que no vuelva a suceder lo acontecido», subraya el chico con dulzura. Dirigiéndose a los agentes que le ayudaron dice:«Ojalá pueda volver a veros, ya entendí todo el error que cometí al irme con Óscar a sitios para que él abusase de mí».

El menor fue captado y manipulado por el adulto, que trabaja de fisioterapeuta, en un parque cercano a su domicilio. Se acercó al joven diciéndole: «Me suena tu cara, yo conozco a tu padre». Tras una conversación con el chico éste le contó sus aficiones y gustos. A continuación quedó con él para el día siguiente a las 10 de la mañana. Le invitó a tomar algo y le subió al coche llevándole a Paracuellos del Jarama. Después de un par de horas juntos el hombre le dejó en su casa y concertó otro encuentro para esa misma tarde. Sobre las 17.00 horas le recogió y se marcharon a Colmenar Viejo. En el trayecto no paraba de preguntarle cosas relacionadas con el sexo y también le mostró un preservativo. En el coche empezó con los tocamientos, que prosiguieron durante la jornada.

El muchacho no contó nada a sus padres de esa cita. Les engañó diciendo que había quedado con unos amigos del instituto y que el padre de uno de ellos les había llevado a Paracuellos del Jarama para ver el despegue de aviones. También relató que comieron en una hamburguesería. La madre se puso muy contenta con esas salidas ya que esto suponía que el menor empezaba a interactuar con gente de su entorno.

"TENGO UN TIC EN LA MANO Y NO LO PUEDO CONTROLAR"

Al día siguiente el adulto volvió a quedar con el menor. Le llevó a su casa y se duchó delante de él. Luego repitió los tocamientos y los abusos pese a que el menor le decía: «No me gusta que haga eso». A lo que el pederasta respondió: «Lo hago sin querer, tengo un tic en la mano y no lo puedo controlar». También le rogó que no contara nada a sus padres diciéndole: «Somos amigos en secreto». El adulto quedó en verle de nuevo el sábado 11 de mayo.

Esa noche el menor llegó a casa inquieto. Le interrogó a su madre por varios aspectos de la sexualidad que extrañaron a su progenitora. Ante las preguntas de la madre finalmente el niño confesó. Señaló que había quedado con un adulto que conoció en un parque de Hortaleza que vestía siempre con ropa deportiva.

Los padres acudieron de inmediato a la Policía y, debido a sus trastornos, también se contactó con la Unidad de Atención a Víctimas con Discapacidad Intelectual. El objetivo era proceder a la exploración del menor, evitar una nueva victimización e intentar obtener la mayor cantidad de datos de lo sucedido. Junto con los trabajadores sociales también se diseñó un programa de ayuda. Al mismo tiempo la Policía identificó al abusador con los datos aportados por el menor. Tras consultar a los padres y a los técnicos se acordó tenderle una trampa. El sábado 11 una decena de policías de paisano se camufló en la calle. El hombre acudió y fue detenido cuando cruzaba la acera para acercarse al menor.

Días después la Policía recibió la carta del menor que emocionó a toda la UFAM. «Muchas gracias a Isabel por ayudarme en mis problemas con Óscar y por el esfuerzo que habéis hecho por mí y por mi familia, que estaban muy nerviosos. A Pepa y Lola por detener a Óscar. También habéis salvado a todos los menores que podían haber sido violados. Y también doy las gracias a a esas personas que no vi pero que estuvieron en mi equipo», dice el menor. El agradecimiento es mutuo. «El chico tiene una memoria maravillosa y lo hizo muy bien para culminar el trabajo en equipo», resume una agente.

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