TIERRA DEL FUEGO: La caída en desgracia del “comisario de WhatsApp”, del reconocimiento a una grave acusación

Interés General 11 de abril de 2019 Por
Bajó el delito en su jurisdicción con la ayuda de los vecinos. Ahora lo juzgan por desproteger a una víctima de abuso.
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Su método para combatir los robos con la cooperación de los vecinos le valió el reconocimiento de sus jefes. El caso del "comisario de WhatsApp", como se lo apodó, se extendió mucho más allá de Río Grande, la ciudad de Tierra del Fuego en la que trabajaba. Las estadísticas lo respaldaban: su jurisdicción había pasado 100 días sin registrar delitos.

Cuatro años después, el comisario Marcelo Guerrero volvió a ser noticia, aunque ahora no por los elogios recibidos: lo acusan de desproteger a una víctima de violencia de género que fue abusada por su ex pareja.  

El juicio comenzó este miércoles en Río Grande. Guerrero se declaró inocente y dijo que incumplió una "orden verbal" de una colega porque sólo tenía tres policías para patrullar las calles.

El episodio por el que comenzó a ser juzgado ocurrió en mayo de 2017, cuando la Justicia fueguina le encomendó al comisario custodiar a una mujer que ya había sido víctima de violación por parte de su ex pareja.

Según la acusación del fiscal mayor Guillermo Quadrini, Guerrero decidió "unilateralmente" que la custodia no tuviese carácter permanente y, en uno de los momentos en que el domicilio estaba desprotegido, la ex pareja atacó a la mujer y abusó nuevamente de ella sexualmente.

A partir de ese momento, Guerrero fue apartado de su cargo, pese a la resistencia de un grupo de vecinos que salió en su apoyo.

En el inicio del juicio, el "comisario Whatsapp" dijo que nunca recibió un oficio judicial ordenándole establecer una custodia permanente en la casa de la mujer atacada, sino una "orden verbal" por parte de la comisaria que estaba a cargo de la Comisaría de Minoridad y Familia de la ciudad.

Según su versión, la Justicia remitió dos oficios: uno a Minoridad y Familia disponiendo la custodia de 24 horas y otro a su comisaría pidiendo "rondas periódicas cada tres horas".

Guerrero explicó que cumplió con el oficio que recibió y que, respecto de la orden verbal de su colega, no pudo hacerlo porque "tenía siete policías a cargo y solo tres de ellos podían salir a la calle".

El proceso judicial continuará este jueves, con la declaración de los primeros testigos. En total serán 15, varios de ellos jefes policiales. En caso de ser declarado culpable, el comisario podría ser condenado a entre un mes y dos años de cárcel.

En el barrio donde trabajaba siguen de cerca el juicio y el destino de Guerrero, quien había formado varios grupos de WhatsApp y Facebook donde los vecinos alertaban de situaciones sospechosas, mandaban fotos y videos. Cerca de 20 mil personas participaron de los distintos foros. 

Fuente: Télam

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