BRASIL: La crisis policial dejó más de 100 muertos y amenaza con propagarse a Río

Interés General 15 de febrero de 2017 Por
Las asociaciones de la Policía Militarizada demandaban el pago de salarios atrasados y ajuste en los haberes pero las autoridades alegaban que Río de Janeiro se encuentra en estado de "calamidad financiera".
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La crisis policial iniciada hace una semana en el estado de Espíritu Santo, ya dejó más de 100 muertos, llegó a Río de Janeiro, donde varios cuarteles fueron cercados por familiares que reclaman el pago de salarios.

Esposas y familiares de policías se apostaron frente a 20 batallones donde protestaron, informó el diario Extra.

En el Sexto Batallón de la Policía Militarizada de Tijuca las esposas bloquearon la salida en la madrugada pero luego hubo una negociación con el jefe de la unidad, coronel Busnello, y los vehículos pudieron iniciar su ronda diaria.

El descontento de la policía se arrastra desde el año pasado cuando se especuló que habría un paro en los festejos de Año Nuevo, el que finalmente no ocurrió aunque trascendió que la medida podría realizarse durante el carnaval, que este año será el 28 de febrero.

Las asociaciones de la Policía Militarizada demandan el pago de salarios atrasados y ajuste en los haberes pero las autoridades alegan que Río de Janeiro se encuentra en estado de "calamidad financiera".

La crisis policial no se resume a Río de Janeiro: el miércoles cinco mil agentes protestaron contra el presidente Michel Temer en Brasilia y luego invadieron el Congreso donde hubo enfrentamientos.

En Espíritu Santo se reportaron 121 asesinatos en siete días de huelga policial, por lo cual el gobierno de este estado ha denunciado por "rebelión", con penas de hasta 20 años de prisión, a 703 policías que se declararon en huelga, por lo que fueron enviados un millar de soldados del Ejército a patrullar las calles.

"Es un secuestro", dijo el gobernador de Espíritu Santo, Paulo Hartung, al denunciar a los huelguistas, ayudados por sus familias, que traban las puertas de los cuarteles de la Policía Militarizada, la que patrulla las calles y combate el delito en Brasil, que convive con la Policía Civil, dedicada a investigaciones.

En Espíritu Santo, el espiral de violencia no se detuvo y tampoco las denuncias por abuso de poder de los soldados que hacen operativos en las calles a transeúntes y automóviles.

Negocios y escuelas permanecían cerrados en Vitoria, capital del estado, y en Vila Velha y Cachoeiro de Itapemirim, las principales ciudades del segundo estado petrolero de Brasil ubicado al norte de Río de Janeiro.

"La desobediencia pasó a ser delito militar, motín y ahora rebelión, porque el personal está armado", dijo el secretario de Seguridad de Espiritu Santo, André García.

El secretario se opuso a ofrecer una amnistía a los huelguistas y dijo que también denunciarán a las esposas de los policías que bloquean las puertas de los cuarteles del estado en reclamo de aumentos del 18% en los salarios.

RIO EN PELIGRO

Desde hace algunos días comenzó a circular el rumor de que iba a desatarse una huelga similar en Río de Janeiro.

Ante el descontento policial el gobernador carioca Luiz Fernando Pezao convocó a su gabinete de seguridad y ayer informó haber solicitado al Ministerio de Defensa que mantenga en alerta al Ejército.

Río de Janeiro se declaró en calamidad financiera luego de los Juegos Olímpicos 2016 y paga en cuota el aguinaldo y los sueldos de noviembre y diciembre a los empleados públicos.

El gobierno informó que hubo manifestaciones de familiares de policías en 26 batallones en todo el estado de Río de Janeiro, pero que en apenas 5 hubo algún tipo de problema para cambiar las guardias.

En ese marco, el gobierno dio una demostración de fuerza frente a un movimiento huelguista en Río de Janeiro: fue detenida hasta el domingo por sublevación la capitana de la policía militar Ana Paula Moutinho, de 37 años, quien convocó a la huelga por Facebook y Twitter.

Según informó la cadena de noticias Globo, el patrullaje en la ciudad maravillosa y en otras urbes del estado de Río se realizaba normalmente pese a los movimientos huelguistas.

El presiente Michel Temer, en tanto, dio a conocer un comunicado en el que condenó la "paralización ilegal" de las fuerzas, algo que "atemoriza" a la población.

Reivindicó el envío del Ejército y dijo que adoptará idéntica medida "siempre que fuera necesario donde sea preciso".

"El derecho a la reivindicación no puede tomar como rehén al pueblo brasileño. El estado de derecho no admite este comportamiento inaceptable", señaló el mandatario.

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