DE RODILLAS: Los "constitucionales" ascensos del socialismo santafesino

Gremiales 09 de septiembre de 2018 Por
No existe en ningún lado la cantidad mínima ni máxima para nuestros ascensos; aprovechando un texto ambiguo de la Ley de Personal, el gobierno maneja nuestra carrera como le viene en gana.
ascensos

Aún hoy quedan compañeros, oficiales de la Escuela de Cadetes, y también suboficiales, egresados de los Centros de Instrucción en Destino (CID) o de la mismísima Escuela de Suboficiales de Santa Felicia, a quienes les arrebataron de manera antojadiza en el año 2006, su "constitucional derecho" en una carrera a la que habían ingresado con una normativa, y en la mitad del camino les cambiaron las reglas de juego, avasallando todo el andamiaje legal existente.

Diecisiete promociones de oficiales egresados de las Escuela de Cadetes, hoy muchos de ellos, oficiales jefes y superiores, están a merced del gobierno de turno para ver cuan buenos son para darles el pertinente ascensos que les corresponde.

No nos venga a hablar "equidad", cuando el propio titular de la cartera de seguridad, "arreglaba un ascenso por teléfono", hecho por el cual hoy esta siendo investigado en la justicia; algo vergonzoso, que el Gobernador avaló claramente.

La inconsulta ley, a espalda de los trabajadores; pergeñada por un sector del obeidismo y en colaboración con el socialismo en 2006, en su artículo 73, habla del "principio constitucional de idoneidad". Creo que no merece demasiado análisis esto; recordemos que el propio Miguel LiFSCHITZ pretendía violar la Carta Magna santafesina, para erigirse nuevamente en candidato a gobernador, de ahí en más, que se puede esperar.

Los ascensos que nos corresponden, no nos los dan, sencillamente porque no se les antoja, ni a LIFSCHITZ ni al ministro PULLARO; seguimos sosteniendo que no nos consideran, nos odian; y ahora saben que somos los responsables de sus derrotas electorales, y saben que codo a codo, con nuestras familias, los vamos a vapulear en las urnas en 2019; como lo hicimos con el justicialismo en 2007, por eso es este desquite, de alguien que tiene el rechazo del 100 % de la fuerza.

Adaptan el artículo 74 de la Ley 12.521 a como les da la gana. Jamás se han ajustado a ascendernos cada año calendario como es nuestro derecho; sino que lo hacen cuando quieren, de la manera que quieren, y con resoluciones que son parches para ponernos trabas y mas trabas; donde algunos correveidiles se prestan para eso, cosa que ya muchos los descubrieron.

De manera poco clara, ambigua, dice el texto de la Ley, "el número de vacantes se fijará por aumento de la planta base, por los retiros, las bajas o la creación de cargos por necesidades institucionales que establecerá dicho Ministerio". Mediante ese texto, el gobierno de turno discrecionalmente desde el año 2006 maneja nuestra carrera y nuestros ascensos con ciertas particularidades.

Según la ley vigente, por lo menos deberían haber treinta y cinco directores generales; pues hoy hay menos de una decena, y están previstos para el año 2016 (con dos años y medio de atraso) solo nueve vacantes; y para el año 2017 (con un año y medio de atraso) solo once vacantes.

Para estas miseras vacantes hay un promedio de cincuenta policías en condiciones de ser promovidos, pues cuales son las razones, por qué habiendo la necesidad conforme a los cargos de otorgarlas, no lo hacen? Simplemente un capricho del gobierno, y particularmente del Ministro; quien debilitado, enojado hasta consigo mismo; como dicen en el barrio, quiere hacernos ver que el es quien manda, y a quien debemos redimirnos; pues que poca inteligencia tiene este muchacho; es que cuando el poder se esta yendo, te das cuenta que volves a ser tan miserable como siempre.

Hoy hay cincuenta oficiales superiores, de los cuales muchos no podrán llegar a la máxima jerarquía y deberán pasar a retiro, por "la discrecionalidad" de Maximiliano PULLARO, en la interpretación restrictiva de la ley. Imaginémonos que ha de pasar dentro de diez años, cuando las vacantes quizás sean en el mejor de los casos quince o veinte; y haya en condiciones de ascensos doscientos o trescientos compañeros.

Esperemos que a eso no se llegue, y que antes, nosotros los policías, ocupemos varias bancas en la Legislatura, para desde ahí poder cambiar este bochornoso sistema inquisidor.

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