La Policía Judicial ya empezó a dar sus primeros pasos en Rosario

Interés General 27 de mayo de 2018 Por
Son 47 personas, 24 egresados del Isep y 23 profesionales que se están capacitando para trabajar junto a los fiscales como analistas en criminalidad.
policia judicial

El Ministerio Público de la Acusación (MPA) dio sus primeros pasos en la conformación del primer grupo de "policías judiciales" de Rosario: 47 hombres y mujeres que ya son parte del Organismo de Investigaciones que depende directamente del fiscal general de la provincia, Jorge Baclini. El grupo está en los últimos tramos de una capacitación integral con la cual se busca dotarlo de herramientas para convertirlo en verdaderos "analistas en criminalidad".

Con un abordaje multidisciplinario del delito serán los encargados de entrecruzar datos y elaborar informes técnicos que pasarán a nutrir las investigaciones encabezadas por los fiscales. Desde hace un tiempo trabajan en la conformación de un diagnóstico del mapa del delito del departamento Rosario en los puntos más calientes de la ciudad, Granadero Baigorria, Pérez y Villa Gobernador Gálvez.

A clases

Cuando el jueves, sobre las 13.30, el Centro de Justicia Penal (CJP) de Sarmiento y Virasoro aplacó su trajinar habitual, la sala Nº 10 se pareció más un claustro universitario que al recinto donde diariamente se dirimen graves conflictos y cuyos protagonistas son jueces, fiscales, abogados y sospechosos. Esta vez el lugar se pobló de personas jóvenes que en su mayoría no superan los 30 años.

Sólo unos pocos lucían formal. Varones y mujeres con ropa sport y look casual: jeans, canguros, camperas inflables, zapatillas, con peinados o rodetes alejados de cualquier estereotipo emparentado al prototipo policial. Estaban allí convocados en el marco de una serie de charlas de capacitación intensiva a la que asisten desde hace un mes cuando decidieron integrar el flamante organismo de naturaleza civil, según se establece entre los principios de actuación.

En esa oportunidad escucharon la exposición del fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio Nicolás Foppiani que los situó institucionalmente y les explicó los alcances y mecanismos de litigación del Código Procesal Penal (CPP), su experiencia en la pesquisa de algunas casos resonantes (como la "Banda de los palieres" o la "Banda de los cerrajeros") y la necesidad de jerarquizar las investigaciones.

El grupo esta conformado por 24 policías egresados del Instituto de Seguridad Pública (ISeP) con rango de suboficiales y otros 23 profesionales que, a priori, nada tienen que ver con las fuerzas de seguridad. Se trata de arquitectos, trabajadores sociales, psicólogos, ingenieros informáticos, contadores, licenciados en comunicación, cuyos aportes intentan darle un abordaje multidisciplinario al análisis criminal.

Expectativas

En un momento de su exposición, el fiscal Foppiani expresó las expectativas en torno al grupo. "Hace falta gente capacitada que le pueda sacar el jugo a las herramientas que están al alcance de la mano", indicó, tras brindarle ejemplos para rastrear en sitios web abiertos y oficiales la identidad de sospechosos de un delito a partir de un simple dato.

"Esa es un tarea a la que le dedicamos horas, días de análisis, y para lo cual a veces no tenemos herramientas informáticas o software adecuado. Y desviamos nuestra atención, que debería estar enfocada en estrategias procesales o de litigación, llevar el caso a juicio", indicó Foppiani un rato antes sobre la importancia de tener una policía judicial que se tome esa tarea, oxigene los escritorios de las fiscalías y aporte datos de calidad a las investigaciones.

En línea general las unidades fiscales están conformes con las múltiples tareas de calle que desempeñan las distintas brigadas de la Policía de Investigaciones (PDI), ya consolidada y que trabaja a la par del MPA. A ellos se suman el resto de las fuerzas seguridad, las más tradicionales y también cuestionadas por casos de violencia institucional (como el Comando Radioeléctrico, la Policía de Acción Táctica o el mismo personal de las comisarías) que dependen del Poder Ejecutivo. Ejemplos sobran para entender por qué la gestión socialista impulsa cambios que intentan romper con los viejos paradigmas policiales.

Sin embargo, a la Policía Judicial se les asignará un rol bien específico: búsqueda, procesamiento, análisis, intercambio y coordinación de información con organismos estatales con el fin de alcanzar no solamente el esclarecimiento de los hechos, sino buscar la raíz social de conflictos que luego desembocan en delitos graves.

El director del Organismo de Investigaciones/Policía Judicial, Víctor Moloeznick, explicó a La Capital que el objetivo principal es el "análisis criminal y que hay dos grupos que trabajan en equipo. Uno a los que se puede clasificar como analistas (los profesionales que provienen de distintas disciplinas) y otros a los que podríamos llamar detectives de calle, que son los suboficiales de policía", describió.

Contacto territorial

En este primer tramo de la capacitación, el funcionario recordó que los policías judiciales tuvieron contacto con los centros municipales de distrito de los barrios con mayor conflictividad. "Ellos deben conocer el territorio, saber cómo se mueve el delito, concentrar la información dispersa en las distintas unidades fiscales. Nuestro producto en definitiva debe servir de apoyo a los fiscales, para que tenga la mejor prueba para llevar a un juicio", sintetizo.

Para Moloeznick tiene tanta preponderancia la información de calle que los detectives llevarán a los analistas como la que se pueda obtener del intercambio con las instituciones y organismos del Estado. "De los clubes de barrio, los centros de salud, Centros de Convivencia Barrial (CCB), los distritos, del plan Abre, la Dirección de Vivienda, todos son espacios donde surgen muchos datos".

En ese sentido y al trazar un análisis más social sobre el abordaje del crimen, refutó una frase utilizada para algunos sectores para buscar explicaciones a la creciente violencia urbana. "Hay un mito instalado de la ausencia de Estado en los barrios y que eso contribuyó a la violencia. No es así, el Estado está, lo que hace falta es coordinar la información que surge de esos espacios".

Finalmente dijo observar mejorías respecto a los resultados de algunas pesquisas de homicidios o tentativas, por datos ya procesados. "Es muy raro que en un turno de homicidio estemos a ciegas. Ya sabemos cuáles son las bandas que operan en el territorio, para quien trabaja, y se manejan hipótesis posibles. Eso lo permite el trabajo en territorio y la coordinación".

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