MEXICO: Los policías de La Línea piden 700 agentes más ante el acoso de los narcos

Interés General 13 de marzo de 2018 Por
"Si acaban con el narcotráfico, La Línea se hunde". Lo dice un trabajador de clase media que está tomando unas tapas en uno de los locales más típicos del centro de la ciudad gaditana.
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Explica que la frágil economía local -63.000 habitantes, 33,59% de paro, la cuarta ciudad con más desempleo de España- se sostiene en parte gracias a los ingresos del tráfico de hachís. No se trata sólo de las 3.000 personas -se calcula que en La Línea de la Concepción (Cádiz) operan 30 bandas con 100 miembros cada una- que estarían viviendo directamente del negocio, sino de que el dinero sucio que obtienen es permeable también a las rentas de los que trabajan honradamente. Pone el ejemplo de un empresario que abrió una óptica en La Línea dudoso de su viabilidad y ha resultado ser la gallina de los huevos de oro. "Entran para comprar unas gafas de 700 euros al contado y salen con dos", resume.

No extraña, por tanto, que la actitud de los vecinos del centro de La Línea respecto al narcotráfico, al menos a los que pregunta EL MUNDO, sea de indiferencia. Cuenta una señora mayor que pasea por la calle Carboneras que antes vivía en Los Junquillos -uno de los barrios marcados por la droga, no de los peores, que son San Bernardo y la Atunara- y que vendió tres casas para comprarse una en el centro y salir de allí. Cuando su hijo era pequeño, relata, le robaron la bicicleta y fue a pedirle explicaciones al padre de los ladrones sin saber que éstos eran Los Castañitas, como apodan a los hermanos Antonio y Francisco Tejón, que comenzaron trapicheando y ahora están en busca y captura por ser los jefes del clan de narcotraficantes más activo y temido de La Línea. Aún está arrepintiéndose de aquel episodio. De haber sabido quiénes eran, por supuesto, hubiera mirado a otro lado. Y esto precisamente es lo que hacen dos linenses que toman unos botellines en una terraza cercana: "Aquí el verdadero problema no es el narcotráfico, sino el cáncer que hay por culpa de las industrias...".

Se han organizado en una plataforma para exigir soluciones

No son tan condescendientes los vecinos que llevan tiempo organizados en torno a la Coordinadora de Asociaciones Contra la Droga del Campo de Gibraltar. Hace un año, dieron un paso más allá y fundaron una plataforma -Por tu seguridad, por la de todos- junto a los sindicatos y asociaciones de las Fuerzas de Seguridad. Están todos: Policía Nacional, Guardia Civil, Vigilancia Aduanera, Agencia Tributaria, Policía Portuaria y Policía Local.

El detonante de esta alianza fue el inicio de los ataques a los agentes que luchan contra el narcotráfico en la zona. "La pérdida del principio de autoridad", como lo denomina el presidente de la plataforma, Paco Mena, se hizo evidente por primera vez el 6 de abril de 2017, cuando un centenar de personas repelió con piedras a los tres guardias civiles y dos policías que intentaban evitar que una narcolancha descargara en la playa. Fue sólo el comienzo. "Se les apedrea en la playa, se agrede a guardias civiles que no están de servicio, se embiste a los coches de Policía y Guardia Civil, se entra en el hospital para liberar a un detenido, se intenta quemar las patrulleras en el puerto, se intenta embestir una de la Guardia Civil en alta mar... ¿Hasta dónde vamos a llegar?", pregunta Mena.

El guardia civil Raúl Zambrana es el último agente herido en La Línea y representante además de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), miembro por tanto de la mencionada plataforma contra el narcotráfico. Nos atiende cuando está aún de baja tras lo sucedido el pasado 7 de febrero. "Desde que salimos a las 06.00 horas de la mañana teníamos siete narcolanchas localizadas", cuenta. "Una concretamente frente al puerto de la atunara. Entraron cuatro Land Cruiser para cargar y nosotros, coordinados con la Policía Nacional, fuimos a interceptarlos. Entro por una calle y veo que los cuatro vehículos vienen para mí de frente. Los que van detrás, al verme, giran a otra calle, y el primero, que va vacío, el ariete, cuyo objetivo era quitarnos de en medio para que los otros escaparan [y lo consiguió], se lanza contra mí. Cuando lo tengo a 10 metros pego un volantazo y aguanto a mi compañero, pero nos da en el flanco derecho». Le preguntamos a Zambrana a qué cree él que se debe esta escalada de violencia contra las Fuerzas de Seguridad. Responde sin rodeos. "Es porque la inacción ante este problema ha hecho que los narcotraficantes se sientan impunes, crean que tienen el derecho adquirido a entrar miles de kilos todos los días", dice.

El año pasado aumentaron en un 45% las incautaciones de hachís en el Campo de Gibraltar y en un 300% las de cocaína. De los 372.901 kilos de drogas en general que se intervinieron en España, cerca del 40% se incautó en la provincia de Cádiz. Se realizó una media de dos detenciones al día, sólo por hachís, en el Campo de Gibraltar. Un aumento de los éxitos en la lucha contra el narcotráfico que los sindicatos policiales consideran insuficientes. La plantilla de 2.000 agentes -entre Guardia Civil, Policía Nacional y Vigilancia Aduanera- que se calcula que trabajan en el Campo de Gibraltar precisaría la incorporación de 600-700 efectivos más, explican. "En La Línea podemos sacar una patrulla o dos como mucho todos los días", asegura Zambrana.

Zoido anunció la intención del Gobierno de eliminar las narcolanchas

Se reclaman también recursos a la altura de las infraestructuras de los narcotraficantes. Como embarcaciones capaces de dar caza a las suyas. Aunque desde la AEGC, más que veloces patrulleras se pide directamente la prohibición de la comercialización y el uso de las narcolanchas. Hace unas semanas, en una visita a la zona, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, anunció la intención del Gobierno de que "se cambie la normativa para que no puedan existir esas embarcaciones". Precisamente, horas antes de hacer públicas estas intenciones, los narcos habían vuelto a poner en jaque a las autoridades y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la zona al irrumpir tres encapuchados, a punta de pistola, en un depósito judicial para llevarse una lancha requisada a una red tras atar previamente al vigilante.

No verán ninguna de estas embarcaciones en los puertos recreativos porque son carísimas y no tienen más función que el tráfico de hachís. "Se prohibieron en Gibraltar en 1995 y allí no ha vuelto a entrar ninguna", explica Zambrana. "Si se impidiera su uso, cuando cogiéramos un camión que va con narcolanchas al taller o las encontráramos en una nave podríamos intervenirlas y retirarlas para siempre". Ahora, muchas vuelven a acabar en manos de los narcos, adquiridas en subastas.

El fin de las narcolanchas está incluido en la lista de "exigencias" que la plataforma Por tu seguridad, por la de todos ha trasladado a las autoridades. Entre ellas están también más investigaciones patrimoniales, para obligar a justificar el origen de sus ingresos a quienes llevan un tren de vida desorbitado; un juzgado especializado en narcotráfico que agilice los casos y evite las reducciones de las condenas por "dilaciones indebidas"; penas ejemplarizantes, y que el Campo de Gibraltar se declare zona de especial singularidad, como el País Vasco.

Pone Zambrana como ejemplo de la presión con la que los agentes trabajan en La Línea el hecho de que él haya pedido en dos ocasiones el traslado precisamente al País Vasco. "Para desestresarme", dice. Si ha regresado es por estar cerca de su familia. "El antiguo contrabandista, aquel de me escondo y me tapo, eso ya no existe", dice. "¿Cuándo lo hago? A todas horas. ¿Por qué lo hago? Porque puedo. Cada día en La Línea es como una película".

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