CARLA SCARABINO: “Existe una revolución del feminismo y tenemos espacios que antes no nos daban porque nos arriesgamos”

Interés General 08 de marzo de 2018 Por
Carla Scarabino es madre soltera. Lleva 30 años en la Policía de Santa Fe, vive en Rosario con su hijo de 29 años y actualmente desarrolla funciones en la Unidad Regional XVII.
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“Existe una revolución del feminismo. Ahora tenemos espacios que antes no nos daban porque nos arriesgamos. Y estamos demostrando que somos capaces para hacer todo tipo de actividades”, aseguró la directora de policía, a cargo de la subjefatura del departamento San Lorenzo.
 
Carla analizó el avance del feminismo en la sociedad desde el hecho de que “la mujer quiere hacer cosas para ella sin olvidarse de que es madre o esposa. Y se va metiendo en lugares como en la política o en la fuerza policial, que antes estaba reservada para los hombres. Nos arriesgamos al cambio. No somos el sexo débil. Somos distintas al hombre”, aseveró.
 
Cuando decidió ingresar en la carrera de oficiales, la historia era distinta. “Pasa que antes las mujeres teníamos un pensamiento machista al creer que no podíamos hacer determinada función”, reflexionó Carla. “Cuando elegí la carrera policial, sabía que era difícil. Muchas veces dejando de lado a la familia. Al principio me costó, aunque siempre tuve el apoyo de mis padres en la crianza de mi hijo”, aclaró.
 
Bajo la dirección del jefe Gonzalo Paz, en la Unidad Regional XVII desempeñan funciones 700 agentes, de los cuales un 40 por ciento son mujeres. “También es importante que haya jefas y subjefas de comisaría y de divisiones. Están bastante repartidas las mujeres en el ámbito de la fuerza”, indicó Carla. A las pruebas se remite: Natalia Olmos asumió la jefatura de la comisaría de Fray Luis Beltrán y Roxana Cardozo hizo lo propio en la seccional de Timbúes, en tanto que Belén Scozzina y Vanesa Pérez llegaron a la subjefatura en Ricardone y Puerto San Martín, respetivamente.
 
“En la fuerza aprendemos de todo. Las mujeres no nos quedamos en la oficina o en cuerpo o en las comisarías”, sostuvo y añadió: “Hace 30 años, cuando empecé a estudiar la carrera de oficiales, el cambio cultural ya estaba pensado. Porque algún día íbamos a llegar a los cargos altos a través de los ascensos y de los concursos”.
 
¿Cómo es un día de trabajo en la Policía de Santa Fe? Ella misma lo cuenta: “Vengo temprano y hago las actividades del día, organizando tareas con el jefe y con la plana mayor. Estoy en todos lados: atendiendo el teléfono o en un operativo. Me quedo hasta la noche cuando vuelvo a mi casa en Echesortu”.
 
Carla lleva un año trabajando en la UR XVII. “Es un honor estar al frente de una Unidad Regional”, afirmó. En un ámbito laboral en donde históricamente predominaron los hombres, ganarse el respeto forma parte de una construcción diaria. “Demostramos que podemos estar en la fuerza. No somos iguales a ellos. Tenemos otra mirada y pensamos diferente. No competimos. Ocupamos nuestro lugar y nos acomodamos a los nuevos tiempos. Y actualmente llegamos a jefaturas que anteriormente no se daba”.
 
Se imaginó Carla que iba a terminar su carrera policial como jefa de oficina. “Hace 30 años que estoy en la fuerza y el respeto se gana día a día. Y se gana con las acciones y con la forma de trabajo. Y con el respeto con el que tratamos al subalterno”, señaló.
 
La complejidad del delito se ha incrementado con flagelos como el narcotráfico, la trata de personas, la violencia de género y los conflictos interpersonales, que cada vez ocupan más espacios en las crónicas policiales. “No están dados todos los espacios de contención que necesita la sociedad”, opinó.
 
“Desde la fuerza no sólo hacemos prevención, sino también instrucción permanente con el personal. Si nos autorizan, haremos un curso con fiscales para que nos marquen nuevas pautas de trabajo en allanamientos, escenas de crimen y cadena de custodia de elementos secuestrados. Tenemos lineamientos pero también nos aggiornamos a los cambios”, aceptó Carla.
 
El peor momento que vivió en su carrera de Policía fue en un operativo de desconcentración de los hinchas de Central, cuando el equipo rosarino descendió a la B Nacional. “Aunque parezca mentira, se armó una situación de violencia generalizada en la que estábamos todos debilitados y expuestos. Rompieron todo el estadio y nos veían como enemigos. Nos querían matar para descargarse”, lamentó.

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