MEXICO: Policía contra ciudadano: así fue la dura competencia de lagartijas en el Zócalo

Interés General 04 de julio de 2020 Por utrapol
Pablo Ramírez Lemus es un oficial con más de siete años de experiencia como motopatrullero en la Ciudad de México
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Si de algo se queja la población de la Ciudad de México de su cuerpo policíaco son los actos de corrupción, falta de ética y de condición física. Sin embargo, existen buenos elementos que reflejan una adecuada preparación y una sana convivencia con los ciudadanos.

Uno de estos ejemplos se dio cuando un transeúnte que pasaba por el Zócalo de la Ciudad de México retó a un policía a vencerlo en una competencia de “lagartijas”. El objetivo: que el primero en lograr hacer 50 flexiones antes que su rival sería el más ganador.

El deber y el honor del policía no podían quedar en duda y aceptó el reto sin objetar.

El joven y el oficial comenzaron con el enfrentamiento, pero desde el principio el policía dio muestra de la superioridad de su entrenamiento. Con una postura en la que apoyaba un pie sobre otro, mientras hacía las flexiones usando uniforme completo, con todo y gorra, a cada bajada ambos chocaban las manos del contrincante. No podían faltar los grupos de motivación que apoyaban de un lado y del otro; los civiles contra los policías.

Los compañeros del oficial le apoyaban con su mirada. El público civil apoyaba con gritos al joven musculoso. Llegaban al conteo de las treinta lagartijas y el cuerpo ya comenzaban a pagar su cuota de dolor. El policía parecía que iba a sucumbir, se tomaba más tiempo que su contrincante al subir en la lagartija.

Cerca de las cuarenta fue cuando se vio la diferencia, el joven musculoso comenzaba a perder su compostura, mientras que el policía ya había encontrado un ritmo que le ayudaba.

El civil apenas llegó a las cincuenta para tirarse en el suelo y de ahí volver a apoyarse para levantarse, había perdido pues el policía todavía realizó cinco lagartijas más que su contraparte. El vencedor se llama Pablo Eduardo Ramírez Lemus, de 27 años, entrenador en acondicionamiento físico de muchos de sus compañeros. Amante de la velocidad y de las motocicletas.

Las motos han sido su pasión desde siempre, a tal grado de que decidió unirse al escuadrón de moto patrulleros de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), iba de camino a casa cuando un vehículo impactó su moto, perdió el control y se estrelló. Pablo quedó inconsciente y no recodó nada más del incidente.

Fue rescatado por los servicios de emergencia que lo llevaron al hospital de traumatología ubicado en Lomas Verdes. Su pronóstico no era nada bueno, pues el accidente le había lesionado severamente la arteria femoral por lo que tendrían que hacerle una transfusión de emergencia para poder suplir la pérdida de sangre. Afortunadamente, su cuerpo no la rechazó y pudo sobrevivir; sin embargo, las cosas empeorarían.

A pesar de que la transfusión le salvó la vida, Pablo tuvo que movilizarse de un hospital a otro para seguir con su tratamiento, fue entonces que los médicos le indicaron que tendrían que amputarle la pierna pues esta representaba un riesgo para su vida fue una mala coincidencia que ese día fuera su cumpleaños. El oficial tomó una de las decisiones más complicadas de su vida. Salió del hospital con una pierna y un par de muletas.

Con el apoyo de la SSC y del Consejo Ciudadano pudo adquirir una prótesis para sustituir su pierna, siguió con su entrenamiento físico e inclusive ayuda a sus compañeros a seguir con rutinas especiales con la intención de ayudarlos a aprender y usar los consejos que usó en sus terapias.

No todo entre civiles y policías son odios y rencores, la convivencia sana y respetuosa entre ambos también es una constante.

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