RAFAELA SANGRA: Sain, "el picante", el que resuelve todo en dos tuits; no pudo evitar un homicidio en la ciudad del Gobernador

Interés General 03 de enero de 2020 Por utrapol
Altanero, verborragico, a veces maleducado; el Ministro de Seguridad, no logra baja los indices de inseguridad en la provincia; y en eso de ir improvisando, asesinan un joven, en la propia ciudad de Omar PEROTTI. Algunos por lo bajo ya piden su renuncia.
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Más de cinco mil rafaelinos marcharon ayer, en una inédita expresión popular de muchos sentimientos encontrados, en demanda de seguridad y justicia. Fue la convocatoria más impactante de la que se tenga memoria en la ciudad, surgida de un llamamiento que se multiplicó en las redes sociales, tras la muerte de Gonzalo Glaría, quien falleció en la mañana del martes 31 de diciembre tras impactar con su moto contra un auto estacionado, en el marco de un incidente que se produjo cuando perseguía a dos sujetos que presuntamente habían participado de un hecho delictivo (Ver más información en página 27).

La concentración se inició frente al Palacio Municipal, encabezada por Gustavo Glaría, padre de Gonzalo, quien estuvo acompañado por su esposa y demás integrantes de la familia y allegados. Allí dijo que «Rafaela tiene que volver a los valores que nos marcaron nuestros padres. No somos la gran mayoría de esta gente que se movilizó hoy los que salimos a robar, somos todos laburantes. Acá en Rafaela todos nos conocíamos, hoy ya no conocemos más a un montón de gente. Cuando en una ciudad dejamos de conocernos pasan estas cosas».

Glaría dijo que su comunicación con los encargados de la investigación de la muerte de su hijo la mantiene «con la fiscal Angela Capitanio, que está a cargo del caso y me atendió muy bien». En referencia al video que se viralizó ayer, mostrando el accidente, lamentó que las imágenes se hayan filtrado y consideró que «es una de las cosas que fallan en el sistema».

Finalmente, pidió «justicia, como todos los que estamos acá, y que nuestra Rafaela vuelva a ser la que necesitamos .No es tan difícil. Sí es difícil que los políticos se comprometan, nada más, que tomen la decisión de decir que a esta Rafaela no la quieren. No creo que el señor Intendente, a quien conozco y respeto un montón, no creo que quiera dejarle esta ciudad a sus hijos. Así como estamos vamos mal. Nadie se quiere ir de Rafaela, pero así no se puede vivir. No se puede salir a pasear en bicicleta, no se puede estar sentado en la vereda. La muerte tiene su valor, nos están llevando a ver un muerto y pasar por al lado y seguir caminando».

Palmas y cánticos

Apenas tres o cuatro pancartas aisladas haciendo referencia al pedido de Justicia se vieron entre la abigarrada multitud que pasadas las 20hs partió desde el frente del municipio, donde se incendiaron algunos neumáticos, hacia la jefatura. El recorrido a lo largo del Bv Santa Fe fue siguiendo el constante batir de palmas, que mezclado con el silencio le dio un tono conmovedor al reclamo.

A la altura del hotel Toscano, el grupo compacto que ocupaba la mano Sur de la avenida se dividió y pasó a ocupar las dos calzadas, distribuyéndose a lo largo de las esquinas de Tucumán, Constitución, Mitre y Santa Fe.
Para cuando los padres y familiares de Gonzalo ingresaron a la Jefatura, tras ser recibidos por el subjefe de la Regional V, Ariel Palomeque, y luego por el jefe, Hernán Ferrero, la multitud ocupaba un semicírculo que cubría la cabecera de las calles Constitución y Tucumán, y se extendía hasta el mástil e incluso más allá, frente al Cine Belgrano.

«Se-gu-ridad, se-gu-ridad», fue el grito que atronó, junto con el de «Justicia» y «Se va a acabar, se va a acabar, esa costumbre de robar».

Un grupo de una veintena de personas estaban más exaltados y entonaban algunos cánticos agresivos, lo que puso una nota de tensión. A esa hora, las llamas que consumían unos neumáticos ubicados en la avenida Santa Fe había llenado de un acre humo negro una buena parte del corredor céntrico de la avenida. Mientras los padres de Gonzalo y la familia estaban en el hall de la Jefatura, del núcleo de los más eufóricos surgió la idea de marchar hacia la Fiscalía Regional, en calle Necochea.

El resto fue casi previsible, pero igualmente lamentable y repudiable: un minúsculo grupo comenzó a arrojar piedras contra las puertas y ventanas de vidrio del edificio de la Fiscalía. Posteriormente los custodios del lugar se apostaron frente al lugar, aunque los daños ya estaban provocados. Igualmente, no hubiera sido posible alguna intervención de otro tipo, dado la exaltación y la sensibilidad que animaba a no pocos manifestantes.

FUENTE CONSULTADA: Diario Castellanos

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