LA MALA DECISIÓN DE 2006: Perotti dijo que volvería al doble cuadro. Entre el querer y no del todo poder

Gremiales 16 de septiembre de 2019 Por
Zapatero a sus zapatos. Tarde o temprano se pagan los errores cometidos; es que la dirigencia política debe entender que que la única forma de resolver los problemas de los policías, es con la participación de ellos; de otra manera se fracasa.
piramide

El gobernador electo, en campaña, sobre la policía, dijo que iba a hacer restructuraciones para mejorar su optimización, entre ellas, la de revocar la escala única jerárquica para volver al doble cuadro de oficiales y suboficiales. Hoy, algunos de sus consejeros le dicen que deseche esa idea; otros, con que hay que cumplir con la palabra de campaña.

Por Miguel ZALAZAR

Todos sabemos que en campañas políticas se dicen muchas cosas, se prometen otras; y no todas suelen concretarse; porque quien gobierna, en el camino entiende que sus propuestas no son las atinadas, no son viables, o bien tiene una férrea oposición para llevarlas a cabo.

El tema de la inseguridad y la policía, fue algo recurrente en los discursos de Omar PEROTTI, “voy a ser el jefe de policía” solía decir en cuanto micrófono tenía a mano; y en lo atinente a la operatividad de la fuerza y la carrera policial, el punto más polémico lo vieron agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) y de Comunitaria cuando el rafaelino hablo de su disolución para mejorar las calles. Los policías vieron con mucho temor, y aun hoy temen, que esta reestructuración les haga perder parte del plus que están cobrando. Creo que, si bien es necesario resolver el tema de la Policía de Investigaciones, como así el de la Policía Comunitaria; PEROTTI no hará resentir los bolsillos de los.

En el año 2006 se tomó una decisión errónea con la reforma de la Ley de Personal, que hoy a trece años de su instauración carece de todos los reglamentos, es inaplicable, y tiene vicios legales; eso también sucedió porque una normativa laboral fue hecha a espaldas de los trabajadores.

El dilema de la escala única o el doble cuadro

Cuando se instauró el agrupamiento policial en una sola pirámide, se hizo sobre la base de que era un acto de justicia que todos los policías puedan acceder a la máxima jerarquía, empezar de cero y llegar a la cima. Algo falaz, porque la Escuela de Cadetes (oficiales) siempre estuvo abierta para todos, pero hubo quienes optaron por ser suboficiales. Pero además la aplicación de los concursos fue desastrosa, y con mucho direccionamiento, pues se han ascendido policías con antecedentes judiciales y administrativos, y se han dejado de lado a policías sin causa alguna; ello sin consignar el escándalo que estuvo en derredor de un alto jefe sospechado de tráfico de influencias.

La pirámide ideada por la reforma del 2006, hoy esta despareja, con una gran base de suboficiales cuyas chances de llegar a altos cargos es casi nula, lo que genera pocas expectativas en los propios uniformados y consecuentemente, falta de compromiso para la labor que deben desempeñar; y provoca que cada año se acumulen más policías con pocos porcentajes de cupos para ascender, y donde la desigualdad en la regla que prima; puesto que quienes están en tareas administrativas son sometidos a los mismos exámenes que quienes están arriba de un patrullero.

Pero no quiero irme del tema de la pirámide policial. Por encima de los suboficiales, están las primeras jerarquías donde se mezclan quienes egresados del ISEP con suboficiales de vieja escuela, y hay baches no cubiertos. 

Esto también se da en algunas jerarquías de oficiales jefes y en el escaneo de subdirector de policía. ¿Por qué pasa esto? Como lo dije antes, hay acumulación de concursantes y mismas vacantes. Porque la presión de la base, con los años, va dejando cada vez más policías en las distintas jerarquías, estancados; las carreras se truncan; y todo tiende a ir a un cuello de botella, donde en pocos años, de no revertirse, terminara por estallar en los aires.

¿Qué hará Perotti?

El gobernador electo, sabe que cambios profundos debe hacer en la policía, y al unísono hacia adentro y hacia afuera; de otra forma no podrá revertirse el estado actual.

Una de ellas es plantar la pirámide de los altos mandos y bajo los mismos, solidas conducciones de oficiales intermedios, con una tropa disciplinada y comprometida con los santafesinos; para eso debe dar señales claras; los policías asimilan rápidamente el buen trato y la dirección en la que va su carrera, y también son reaccionarios, aunque silenciosos a la hora del maltrato.

Omar PEROTTI, habló de volver a tener una pirámide de oficiales y otra de suboficiales, como la tienen caso todas las policías del país, porque es la que mejor se adapta a la hora de poner a funcionar la cadena de mandos, a la vez que es la que ha de descomprimir el actual sistema cuya base, cada vez más inmensa cuenta con una única salida que cada año se atasca.

En rondas de consultas, hay quienes están a favor y quienes están en contra. Tuve oportunidad de oír las dos posturas; y si bien ambas son contestes en que hay que primar la seguridad jurídica de cada uno de los policías hoy en actividad; no saben cómo resolverlas.

Los que desean seguir con el mismo sistema, solo se mantienen en que si dentro de unos años, en la base, primeras jerarquías, hay diez mil policías en condiciones de ascender y solo mil vacantes; no importa, es el resultado de los concursos; yo no comparto eso; porque el estancamiento no debería ser en esos porcentajes; jamás hay que perder de vista que estamos ante trabajadores que al cabo de treinta años no pueden pasar a retiro con una mísera jubilación porque no se ha procurado pensar en un sistema justo.

Quienes quieren volver al doble cuadro, solo sintetizan en que por un lado debe abrirse la vieja Escuela de Cadetes para no más de un centenar de oficiales, y seguir reclutando a futuro agentes de policía; ahora, ninguno de los que entreviste me supo decir cómo. Porque esto requiere de una ingeniería jurídica en el tiempo, que de los resultados esperados; la de los propios policías y la institucional de cara a la sociedad.

Es importante que PEROTTI no vacile a la hora de “ponerse al frente de la policía” como dijo en campaña; y que no tenga un traspiés de entrada como le sucedió a LIFSCHITZ quien tuvo los desaires de la Legislatura, de propios y extraños, quienes no respaldaron su decisión de poner un jefe de policía.

Seguramente la decisión que se tome ha de ser la que más beneficie a la alicaída seguridad pública.

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