Me lo callaron, pero yo voy a seguir con su lucha, dice la viuda del policía asesinado

Interés General 23 de julio de 2017 Por utrapol
Pablo Cejas había denunciado complicidad con el tráfico de drogas de sus colegas de la Fuerza santafesina y de políticos locales. En junio de 2015 habían atentado contra su vida y ahora iba declarar en un juicio contra un narco. Lo mataron de 21 balazos.
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Las veintiún heridas de bala en el cuerpo de Pablo Cejas hablan. Exponen a las organizaciones criminales que se mueven por la región con una peligrosa libertad. Su asesinato, así haya estado vinculado con las denuncias que hizo o con una emboscada por otro motivo, es un crimen mafioso. La mayoría de los disparos fueron a la cabeza y al tórax. Los fiscales hablan de “líneas abiertas” de investigación y aún no está claro cuál es la escena del crimen, mientras que el gobierno de Santa Fe necesita el esclarecimiento urgente y la opinión pública duda de todo y de todos.

En este contexto, el más oscuro posible, la viuda del policía acribillado, Nancy Scarfone, pide justicia. Con lo que le queda de voz, quebrada por el llanto en cada recuerdo, hablando como puede. “No voy a parar hasta que se encuentre a los culpables. Ni a un perro se lo mata así. A Pablo me lo callaron pero yo voy a seguir su lucha”, prometió a Clarín la viuda del suboficial asesinado el lunes por la noche.

En junio de 2015, Cejas había recibido dos balazos cuando iba en moto hacia la ciudad santafesina de Recreo. Luego del ataque, el oficial había denunciado que no fue un intento de robo, sino “un atentado contra su vida” por negarse a “encubrir bunkers y quioscos de droga”.

“Hay kioscos que la Policía no puede allanar. Tenemos órdenes de no meternos con los narcos”, señaló por entonces, cuando aún permanecía internado por las heridas (en el tórax y en la cabeza), apuntando a políticos y autoridades policiales locales. Si bien siguió en la Fuerza santafesina, su vida se convirtió en un infierno, con más ataques y atentados.

Ahora Nancy intenta recrear las últimas horas de su pareja, aunque sostenga con dolor que “a Pablo lo perseguía la muerte”. Había sido atacado cuatro veces a balazos prestando servicio en la Policía de Santa Fe por “no transar con los narcos”, según él mismo decía. Con el correr del tiempo, a los hechos se le sumó la sensación de persecución constante. “Lo habían mandado a custodiar la Morgue y él presentía que se trataba de un hostigamiento”, agregó Nancy. Tanto que en 2016 pensó que perdía a su familia y protagonizó un incidente en el interior de un restorán, donde puso en peligro la vida de otras personas, sacó su arma y amenazó con suicidarse.

En esa búsqueda para recrear el desenlace que terminó con la vida de Pablo, su mujer explicó a Clarín: “El lunes, fue a la casa de un amigo en Cabaña Leiva y luego tenía que ir a buscar a mi hijo (el hijastro de Cejas) a Yapeyú. Había ido en la moto. Pero cuando se encuentra con mi hijo, le dice que no se vaya con él porque lo estaba siguiendo una persona (a la que están investigando) en un auto gris. Eso es todo lo que sé. Luego ya me confirmaron la noticia de su muerte en el hospital”.

El miércoles, los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) trabajaron en el lugar donde apareció el cuerpo: un descampado del barrio Yapeyú, al lado de un tacho oxidado, donde no hay rastros de la sangre que pierde un cuerpo con 21 heridas de bala. Por esto es que los investigadores dudan que el asesinato, ejecutado con dos armas de diferentes calibres, haya ocurrido allí. Ese mismo día se hicieron 20 allanamientos en distintos puntos de Santa Fe, donde se secuestraron elementos que podrían aportar a la causa como “celulares y ropa ensangrentada”, le dijo a Clarín una fuente del caso. En esa zona de pasillos y viviendas precarias hubo una que llamó la atención. Sus habitantes la habían abandonado. Todo se investiga. Los vecinos no aportan. El temor sobrevuela en Yapeyú.

¿Lo emboscaron planteándole una falsa discusión? ¿Quiso saldar una bronca que sujetos del barrio tenían con su hijastro y lo mataron? ¿Fueron los narcos? Creen que Cejas recibió un primer tiro por la espalda y luego fue ejecutado.

“El Estado provincial desprotegió a Pablo. Eran muy fuertes sus denuncias. En estos días iba a declarar por una causa, donde estaban citados 160 empleados policiales”, comentó la mujer. Algo de eso hay también. Cejas iba a declarar como testigo en una causa que aún no tiene fecha en la Justicia federal contra un narcotraficante que operaba en la zona norte de la ciudad y cuyo búnker fue desarticulado el año pasado

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