BOOMERANG: No darles el espacio legal a los trabajadores se le vuelve en contra al gobierno

Gremiales 27 de noviembre Por
Los limites no pueden imponerse solo por una cuestión jerárquica o caprichosa, cuando hay injusticias, no hay objeciones a los reclamos.
mesa de higiene y seguridad

El ex ministro de seguridad Raúl LAMBERTO puso como mecanismo de recepción de las inquietudes de los trabajadores policiales, una Comisión de Salud y Seguridad en el Trabajo, nacida al sol de protestas de policías argentinos, con epicentro en nuestra provincia; y que habría de servir de vinculo entre los uniformados y el gobierno, casi incipientemente comenzó a funcionar, con un montón de falencias, nunca resueltas; y donde quedó demostrado que el interés del gobierno sólo fue apagar ese incendio, pero que no huno un real interés en escuchar a los trabajadores.

Los argumentos del gobierno en 2012 fueron "...este espacio de diálogo y participación en el cual el personal policial y penitenciario debate y elabora políticas laborales orientadas a garantizar la prevención de los accidentes y enfermedades del trabajo junto con las autoridades políticas".  Luego de acomodar algunas cuestiones relacionadas al bolsillo, que de hecho salieron de la misma protesta, pero no de las distintas demandas que se hicieron después de la composición de la Mesa Policial, nada se logró; y con el mero paso del tiempo se fue diluyendo y disolviendo.

La gestión que asumió en diciembre de 2015, no reparó, y casi diría no reconoció el derecho adquirido por los trabajadores policiales; de eso hubo pruebas concretas, que muchas veces se tomaron como desafiantes por parte del gobierno, innecesarias quizás, primero porque se exigen se cumplan obligaciones pero no se reconocen derechos. Y cuando el gobierno no quiere escuchar de manera formal, las expresiones salen por donde sea, mas en un mundo donde la tecnología comunicacional no puede ser frenada por un decreto o una cadena de mandos.

Pero, las expresiones públicas, ya en una segunda instancias, deben encontrar un canal receptor institucional desde lo político; si la indiferencia continua, nos acercamos a aquella olla a presión, que abierta en plena efervescencia provoca solo daños en varias direcciones. Nada justifica más la acción del poder gobernante cuando hace las cosas como corresponde y bajo el imperio de la ley, cuando así no ocurre, queda la puerta abierta para el reclamo colectivo consagrado en la Constitución Nacional, aunque sea poco simpático.

El gobierno de Miguel LIFSCHITZ tiene la mitad de su mandato por cumplir, esperemos que pueda ordenar desde la cartera de seguridad pueda reordenarse esto, en vital que las declamaciones de democratización policial, no queden en solo eso.

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